domingo, 25 de enero de 2026

Los años decisivos. José Mateos (Reseña)

 

Además de un fresco generacional y de una aventura existencial en busca de sentido, Los años decisivos es una reflexión sobre la deriva ideológica de la sociedad contemporánea y sobre los cambios de paradigmas culturales que se han producido en España en las últimas décadas.

«Había tomado la decisión de irme a estudiar a Madrid el mismo año de la muerte del viejo dictador, poco más o menos, unos meses antes de aprobar el examen de selectividad. No había sido una decisión tomada a la ligera, pero una vez resuelta, la había presentado como inamovible ante la presión de la familia...»

Así comienza Los años decisivos, de José Mateos, una novela que repasa un momento decisivo de nuestra historia, y que obliga al lector a revisar su propia educación sentimental e intelectual, sin la necesidad de acudir a grandes giros argumentales, sino dejando que afloren muchos de esos cambios interiores que, con el paso del tiempo, resultan irreversibles.

La protagonista, Marta, llega a Madrid desde la provincia de Cadiz para estudiar Filosofía en un momento histórico convulso y fértil. La gran ciudad es aquí mucho más que un escenario: es un espacio de iniciación, de apertura y de extravío. En sus calles, en las aulas, en las conversaciones interminables, se condensa una época en la que parecía posible reinventarlo todo: el pensamiento, la política, la manera de vivir y de amar.

José Mateos construye el relato desde una distancia reflexiva que evita tanto el fervor juvenil como la nostalgia complaciente. La novela no idealiza aquellos años, ni los condena sin matices; más bien los observa con una lucidez paciente, consciente de que muchas de las convicciones, que entonces parecían inquebrantables, estaban destinadas a erosionarse con el tiempo. En ese desgaste —lento, casi imperceptible— reside uno de los núcleos más interesantes del libro.

Los años decisivos habla de formación, pero también de desorientación: De cómo el pensamiento crítico puede convivir con la ingenuidad, y de cómo ciertas ideas, defendidas con pasión en la juventud, acaban transformándose en preguntas incómodas o silencios asumidos, con el tiempo. La experiencia universitaria, la militancia cultural y política, los vínculos afectivos y las lecturas se entrelazan para mostrar un proceso de maduración que no siempre conduce a certezas, sino a una forma más compleja de duda.

«[…] Una tiene que estar consigo misma toda la vida, como mínimo –me dijo–. Por eso hay que actuar de tal manera que no nos avergoncemos de lo que hacemos, porque si no, esa vergüenza, ese remordimiento, lo tendremos ahí, dentro de una para siempre».

El estilo de la novela es sobrio, contenido, con una prosa que invita a la pausa. Se percibe la mirada del excepcional poeta, que es Mateos, pero también del ensayista, sin que la narración se resienta: la reflexión surge de la experiencia, no se impone sobre ella. La novela avanza como quien recuerda sin prisa, sabiendo que recordar es sobre todo volver a interpretar, y que toda memoria es ya una forma de juicio.

Más que una novela sobre una época concreta, Los años decisivos es una indagación sobre qué hacemos con lo que fuimos; sobre cómo se asimilan las ilusiones, las renuncias y esos cambios de rumbo que terminan configurando una vida adulta. En ese sentido, su lectura interpela tanto a quienes vivieron aquellos años como a quienes los observan desde la inclemente distancia temporal.

En resumidas cuentas, Los años decisivos una novela que no busca deslumbrar, sino acompañar; que no pretende ofrecer respuestas cerradas, sino abrir un resquicio en la puerta trasera del tiempo por el que poder afinar la mirada.

Quizá por eso su lectura resulta tan pertinente en este preciso momento: porque nos recuerda que hay decisiones —y también desengaños— que no se anuncian como tales, pero que terminan marcando el curso entero de una vida.

José Mateos. Los años decisivos. Pre-Textos, 2025.



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