jueves, 29 de septiembre de 2022

Escribir en la nieve. Santiago Velázquez (Reseña)

 


A caballo entre la biografía y el retrato literario, Escribir en la nieve es una invitación a descubrir la vida y la obra de estos grandes escritores rusos que han despertado el fervor y la pasión de millones de lectores en todo el mundo. Todos ellos vivieron vidas extraordinarias y marcaron el devenir de una de las literaturas más fascinantes de los últimos siglos. […] Un libro destinado a perdurar, que fascinará a sus lectores y les abrirá un abanico de mundos literarios poderosos y únicos .”

Descubrí a Santiago Velázquez a través de su anterior libro, Las fisuras, una maravillosa novela escrita de una manera poco convencional, dejar que la mente del narrador se exprese en su propio idioma, que es la manera más natural de hacerlo, sin pausas, dejándose llevar por los recuerdos, sin un orden cronológico, sin puntos, sin espacios, lo que permite al lector ser, como los otros personajes, un eco de la voz del narrador. Escribir en la nieve no es una novela, sin embargo, en ningún momento de la lectura echaremos de menos tener entre manos un relato de ficción, a pesar de que el listón esté ya muy alto, porque la grandeza de un escritor radica en saber moverse dentro de diferentes géneros literarios sin obligar al lector a añorar páginas anteriores.

Veinte breves biografías de genios de la literatura rusa, dice el subtitulo. Juan Bonilla nos adelanta en el prólogo que, aunque están llenas de información, equidistan de la erudición para especialistas tanto como el mero wikipedismo, y añade que muchos de los personajes llevaron vidas tan intensas que es una suerte que produjeran obras maestras de la literatura, porque gracias a ellas Santiago Velázquez las ha podido retratar, aunque si no las hubieran producido, sus vidas habrían sido igual de intensas y merecedoras de “ser sepultadas en un retrato”. A través de una prosa excelente, Velázquez las convierte en una colección de pequeños relatos apasionantes que, además de atraparnos, nos empujan a leer todas esas obras que tantas veces vamos postergando y sin las que no podría entenderse la literatura contemporánea mundial.

La alta poesía de Pushkin o Ajmátova, el teatro imprescindible de Chéjov, la gran novela de Tolstói y Dostoievski, el relato histórico de Pasternak y Grossman, la polémica de Vulgákov y Navokov, la experiencia vital de Gorki y Solzhenitsyn, todo mezclado con suicidios, duelos, adulterios, ludopatía, persecuciones políticas, exilios y retornos, estos elementos convierten el libro en un relato imprescindible que no va a dejar indiferente a ningún lector.

Algo que ha llamado mi atención es que, a pesar de que Santiago Velázquez no sea como Zamiatin que, en palabras de Solzhenitsyn, era capaz de componer un retrato con una palabra, a partir de las imágenes que encabezan cada capítulo, logra crear unas descripciones que perfilan, más allá del físico, muchos aspectos de la personalidad, incluso del alma, de estos autores que de otra manera pasarían desapercibidos.

Pero, ¿por qué los rusos? ¿Es oportuno un libro así en este momento? Sería un tremendo error pensar lo contrario. Estas veinte narraciones nos ayudan a entender un poco mejor la compleja personalidad rusa y el porqué de su comportamiento a lo largo de la historia. Desde antiguo, la literatura ha sido un arma política poderosa, de ahí el interés por controlarla desde el poder, ya sea marcando sus directrices o mutilándola a través de la censura. Leyendo el libro nos damos cuenta de que en Rusia la férrea censura no solo ataca a la obra literaria, sino que va contra todo lo que rodea al autor: su familia, su sustento y, por supuesto, su vida. Manuscritos que atraviesan la frontera envueltos en pijamas, secuestros de calcos y cintas de una máquina de escribir, versos memorizados en un campo de concentración con la ayuda de un rosario, casi todos los autores, en algún momento, tienen su vida pendiendo de un hilo.

Desde el punto meramente literario, que es el que nos interesa aquí, es evidente que Santiago Velázquez forma parte de ese grupo de escritores que, en palabras de Fernando Sánchez Dragó, “echaron sus primeros dientes de lectores y futuros escritores, devorando las Obras Completas de Dostoievski”, y estoy totalmente de acuerdo con su idea de que Escribir en la nieve paga esta deuda.

Sostiene Mario Vargas Llosa que los hechos históricos cuando pasan a la literatura se convierten en hechos literarios, que la literatura se come a la historia. Escribir en la nieve es historia, pero sobre todo es literatura, y una delicia leerlo.

Santiago Velázquez. Escribir en la nieve. Caligrama Editorial 2022.

Último artículo

Montañas probables. Lara Magdaleno Huertas (Reseña)