jueves, 7 de septiembre de 2023

Mientras estamos muertos. José Ovejero (Reseña)



 Con una mirada original que rompe las convenciones del género, José Ovejero habla de tensiones familiares, de violencias silenciosas, del deseo de escapar a las limitaciones de clase, y también de amor, creando un juego de espejos en el que no se refleja tanto el autor como el lector.”

Nunca es fácil volver la vista atrás, y menos cuando lo que ves te muerde las tripas, te humedece los ojos, te seca la garganta, pero a veces el cuerpo necesita sacudirse el espasmo de la melancolía, o de la resignación de no haber hecho o de no haber sido. Seguro que no fueron estas las sensaciones que llevaron a José Ovejero a escribir Mientras estamos muertos, pero así me he sentido yo al leer este conjunto de relatos que, a manera de testimonios personales, nos narra en primera persona.

Ovejero nos traslada a la España de los años sesenta, cuando todo costaba mucho más que ahora, y no había tanto tiempo para cuestionarse lo que estaba bien o lo que estaba mal; cuando era normal ponerse a trabajar a los catorce años siguiendo la estela de un padre con el corazón de piedra, y de una madre ambiciosa de llevarle la contraria, tratando de encontrar la manera de darle a los hijos algo más que un futuro de manos agrietadas y jornadas interminables a la intemperie. Y a partir de ahí, asistimos a la evolución de un entorno identificado como clase obrera, y a su inevitable intento de ascensión social, a pesar de la ideología y de las miradas por encima del hombro de los compañeros nacidos con una línea sucesoria debajo del brazo, pero también a la personal visión de los pequeños deseos, del amor y de la muerte.

José Ovejero es un escritor que no se conforma con entretenernos o divertirnos o cabrearnos, sino que nos pide una lectura activa y cómplice que dé un nuevo sentido a sus relatos, sin dejar, por ello, de hacernos partícipes de sus emociones. Un escritor que, como escribe en el último relato del libro, no lo es porque le fascine la literatura sino porque le fascina la realidad.

Lo maravilloso de un escritor así es que esa manera de transmitir la realidad cobra una nueva vida en cada lectura. De repente nos sorprendemos agazapados tras la esquina de un párrafo que nos transporta a un tiempo reconocible, puede que olvidado, que creíamos que era solo nuestro. Aunque puede que esta realidad compartida no sea más que otro espacio literario, un trampantojo, un hábil recurso de escritor para enredarnos en sus tramas. Sea como sea, en este libro  imprescindible, José Ovejero no nos engaña, ya nos lo avisa en otro de lo relatos:

«[...] yo tampoco soy un testigo fiable, al fin y al cabo, soy un escritor, y dónde iríamos a parar si los escritores nos viésemos obligados a respetar la veracidad de los hechos, la cronología y los hechos causales. Francamente, de hacerlo así, la literatura será una mierda, una crónica de sucesos salpicada de metáforas.»  

José Ovejero. Mientras estamos muertos. Páginas de espuma, 2022. 

Pedro Turrión Ocaña

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